Bibliotecas
Una de las mejores herencias que me dejaron mis padres fue el amor por la lectura y el estudio. Debo confesar que era la nerd que siempre cargaba con un libro en su mochila y leía bajo la banca durante horas de clase.
Las cosas no han cambiado mucho a lo largo de los años, jeje, ahora en el bolso de mano siempre hay lugar ya sea para un libro o para mi lector electrónico, un regalo que me hizo mi marido con la esperanza de que ya no llenara yo las repisas de la casa con más y más libros. Ya ustedes dirán si creen que haya funcionado.
Un gran aliado de mi marido son las bibliotecas. Cuando estuvimos aquí durante el verano nos inscribimos a las bibliotecas de la zona: la primera fue la de Caminha, pequeñita pero con tres estantes de libros en inglés, aunque algo viejos. Como en parte es patrocinada por la Fundación Gulbenkian, tiene una buena selección sobre arte y arquitectura y un diseño muy interesante combinando una casa antigua con un ala moderna.

También solicitamos nuestro cartão do lector en la biblioteca de Vila Nova de Cerveira, alojada en un enorme caserón en pleno centro del poblado.
Desgraciadamente por la pandemia no es posible entrar a las instalaciones. A mí me encanta recorrer las estanterías, ver qué libro me llama la atención, sacarlo, leer el resumen en la contraportada o la solapa, tal vez incluso leer las primeras líneas para decidir si vale la pena llevarlo a casa para saborearlo de principio a fin.

Ahora todo el proceso es bastante más aséptico, por llamarlo de alguna manera: búsqueda en el catálogo digital (al que todavía no le entiendo bien), hacer solicitud por correo electrónico o llamando por teléfono, agendar día y hora para recoger los libros encargados, y finalmente ir a Cerveira a la biblioteca.
Y como en las últimas semanas nuevamente ha aumentado el número de casos de Covid en Portugal, ya ni siquiera puedes entrar a la recepción, sino que te despachan en la ventana:
Para el puente de muertos (del 30 de octubre al 3 de noviembre), el gobierno portugués restringió el movimiento entre conselhos (algo así como los municipios en México). Muy previsores solicitamos varios libros, desde novela gráfica hasta libros sobre gramática con el objetivo de aprender más portugués.
Sé que los libros que elegimos no son precisamente literatura, pero por el momento nuestro portugués no da para más. Además, como tenemos que consultar el diccionario nos tardamos el doble; el periódico del domingo normalmente lo acabamos de leer por ahí de jueves o viernes.





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